El Autobús


Era bien entrada la noche cuando me dirigía a la parada del bus que me llevaría a mi destino deseado. Me sorprendió la poca gente que había en la parada (normalmente es una de las paradas mas concurridas).

Al fin el bus llegó y las 3 personas que estábamos esperando subimos y tomamos asiento. Me senté en el lado derecho junto a la ventana (me encanta quedarme embobada mirando el paisaje que me conocía como la palma de mi mano de tantas veces que había hecho se recorrido).

A medida que el tiempo avanzaba, las pocas personas que estaban en el bus iban bajando en su parada correspondiente.

Ya sólo quedaba yo y mi parada nunca llegaba, se me estaba haciendo eterno. Y fue entonces cuando me dí cuenta de algo; me di cuenta de que nunca llegaría a mi destino. Ese autobús no era un autobús corriente, era el encargado de realizar nuestro ultimo viaje, el viaje del más allá.

Y sólo aquellos que no tenían nada pendiente podían llegar a su destino.

Lastima que me dejé tantas palabras por el camino en el silencio más profundo de mi y tantos actos por realizar debido al miedo.

 

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Un comentario en “El Autobús

  1. El recorrido es más duradero cuanto más dejaste si decir o hacer, él se encarga que lo recuerdes todo a lo largo del trayecto. Así con tu mochila, llena de todo ello, te dejará en la última parada, la estación, donde cogerás el último transbordo.

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